jueves, 20 de octubre de 2011

Nuevo paro nacional estudiantil: intensas y masivas jornadas de lucha


18 de octubre: barricadas matutinas y protestas nocturnas

Antes de que saliera el sol, ya eran decenas los bloqueos de calle que iluminaban la madrugada capitalina, a pesar del enorme despliegue policial que buscaba evitar este tipo de acciones, que ya se han generalizado en distintos lugares del gran Santiago durante los llamados a protesta. Manifestantes organizados en piquetes, lanzaron cocteles molotovs y piedras a Carabineros, de manera simultánea en las comunas de Macul, Ñuñoa, Estación Central, Santiago Centro, Providencia y al menos 13 lugares, según fuentes policiales. El episodio más mediático se vivió cerca de las 8:00 de la mañana, en las afueras de la Facultad de Filosofía del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, lugar en donde un grupo de jóvenes encapuchados, en medio de un corte de ruta, detuvieron un bus troncal del Transantiago correspondiente a la línea 104, y después de bajar al chófer y a los pasajeros, lo quemaron por completo. Por este hecho, además de la querella interpuesta por la Intendencia, el gobierno invocó que era necesario aplicar la “Ley Interior de Seguridad del Estado”, otra de las leyes represivas heredadas desde la Dictadura; de esta manera, quienes sean detenidos por esta acción arriesgan penas de al menos 10 años de prisión.

Durante la noche, el llamado a protesta popular hizo eco en muchos puntos, focalizados principalmente en barrios pobres de la periferia de la ciudad, a excepción de lo que ocurre siempre en comunas como Ñuñoa y Providencia que se han plegado desde un inicio a las movilizaciones. La población hizo público su rechazo al gobierno y al actual sistema educacional utilizando múltiples formas; hubo desde los ya tradicionales caceroleos, hasta ataques incendiarios a diversas instituciones propiedad del Estado y de la patronal. Sucursales bancarias y financieras, supermercados y un Juzgado de policía local, por ejemplo, fueron algunos de los objetivos seleccionados por los manifestantes. En la comuna de Huechuraba, específicamente en la emblemática Población La Pincoya, 9 Carabineros de las Fuerzas Especiales que se encontraban intentaron sofocar los disturbios fueron alcanzados por perdigones. Al culminar el primer día de Paro Nacional, se registraron 131 personas detenidas en Santiago (263 a nivel país), y ya se percibía en el ambiente la tensión de lo que vendría el día siguiente.

19 de octubre: 200.000 manifestantes en el centro de Santiago y el gobierno endurece su posición frente a la lucha en las calles

Al igual que en el día anterior, durante las primeras horas de la mañana ya se habían producido diversos enfrentamientos entre personal de Carabineros y personas que habían instalado barricadas en varios sectores de la capital. A las 10:00 de la mañana estaba previsto el inicio de dos grandes marchas convocadas por los estudiantes; una iniciaría su recorrido desde el frontis de la Usach y la otra desde Plaza Italia, para reunirse entre sí en un acto central que se llevaría a cabo en la calle Beaucheff. Según el movimiento decenas de miles de personas asistieron a las movilizaciones del centro, cifra que nuevamente fue reducida de manera irrisoria por el Subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, quien afirmó que no fueron más de 25.000 quienes marcharon y 2.000 “los supuestos jóvenes estudiantes” que protagonizaron disturbios.

Cerca de las 13:00 horas, cuando el acto comenzaba a finalizar, grandes grupos de estudiantes comenzaron a levantar barricadas en las calles aledañas y en algunos puntos expulsaron a la prensa corporativa a punta de piedras. De allí en adelante el sector se convirtió en un verdadero campo de batalla. Miles de manifestantes, muchos de ellos con el rostro cubierto, combatieron por horas con las fuerzas represivas, quienes por muchos momentos se vieron sobrepasadas. Incluso un edificio en construcción propiedad de las Fuerzas Armadas, que se encuentra a pocos metros de la Estación del Metro Parque O’ Higgins, resultó con serios daños. La lucha callejera concluyó con 110 detenciones y 27 carabineros heridos de diversa gravedad.

En Valparaíso, las manifestaciones fueron álgidas tanto en las cercanías como al interior del Congreso Nacional. Una marcha de más de 5.000 personas se dirigió hacia las puertas del Parlamento desde la Plaza Sotomayor, en donde se iniciaron choques con la policía. En las tribunas del edificio del Congreso se encontraba una muchedumbre de estudiantes, que querían expresar su repudio hacia al gobierno, durante la sesión especial de la Cámara de Diputados que analizaría la actuación del Ministerio del Interior y las fuerzas de Carabineros en las movilizaciones sociales, en la cual estaba presente el Ministro del Interior. Al grito de “Hinzpeter fascista, es el terrorista” fueron desalojados violentamente por efectivos de las Fuerzas Especiales de Carabineros (y no por la guardia del lugar), quienes protestaban dentro de la sala. Ante, este insólito hecho, que nunca había ocurrido desde el fin de la Dictadura, algunos diputados del PC (Partido Comunista) y la DC (Democracia Cristiana), forcejearon e increparon al personal policial. En medio de la trifulca, 5 estudiantes fueron detenidos, acusados de “oponerse a la acción del personal de servicio de Carabineros”.

No solo en la capital el movimiento social salió a la calle. En Talca, La Serena, Arica, Temuco, Puerto Montt, Concepción y en muchísimas localidades a lo largo de Chile, el pueblo se manifestó de múltiples modos. Se estima que fueron unos 300.000 en total, 200.000 de ellos en Santiago. Al anochecer, según los datos oficiales, se contabilizaban en 263 la cifra de detenidos a nivel país, mientras el descontento popular nuevamente comenzaba a asomarse en barrios, villas y poblaciones.

Durante más de 20 años, el pueblo estuvo dormido, salvo algunas dignas pero limitadas excepciones. La lucha contra la educación de mercado, trajo de vuelta la lucha reivindicativa de masas a la calle, lo que significa una importante posibilidad para avanzar en un proyecto de transformación social a largo plazo. La lucha por buscar una salida social y desde abajo, que favorezca a la acumulación de fuerzas y experiencia del movimiento estudiantil en particular y popular en general, aún se encuentra en sus primeros pasos: ejemplo de esto son las diversas coordinaciones intersectoriales que se han realizado entre organizaciones populares, las asambleas territoriales e iniciativas como el “Congreso Social por un Proyecto Educativo”. La necesidad de unificar fuerzas y edificar una propuesta concreta desde las bases y sin sectarismos mezquinos, que avance hacia un horizonte clasista y combativo, debe ser prioridad para todos los sectores se intención revolucionaria. Lo importante es que en esta batalla la voluntad de lucha no amaina, a pesar de los voladores de luces y la represión que se promueve desde arriba.

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